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Vincularidad

Julián: Me gustaría comenzar planteando que la charla entre en el plano del diálogo, de que esté abierto el feedback, el ir y el volver en la conversación, ya que la Astrología tiene que ver con eso. Una muy profunda y antigua conversación de la Humanidad. Asique si aparecen preguntas, inquietudes o impresiones sobre qué es la astrología, o cómo se imaginan los puentes entre la astrología y las relaciones, los vínculos, o lo que está pasando, está buenísimo que esté abierto ese espacio para poder ir juntos, y juntas.

Justamente, creo que lo más radical y lo más profundo que propone la Astrología, es que no puede existir en el Universo nada separado. No hay posibilidad de que exista el Universo y además otra cosa. Todo lo que ocurre, ocurre dentro o más bien, entre o, en relación. Entonces, la Astrología, como percepción, no tanto como conocimiento que va a ir adoptando distintas formas a través del tiempo de acuerdo a las civilizaciones y a las formas que toma en cada momento histórico humano… más allá de esas perspectivas, la Astrología es una percepción que liga, que vincula y que nos permite comprender y establecer conexiones y empezar a percibir de manera directa de qué modo está junto lo que ocurre, es decir, hacer visible, cuál es la pauta que conecta diferencias que en apariencia son irreconciliables, como por ejemplo: la posición de la Luna en el cielo al momento del nacimiento y el tipo de vínculo que estableceré con la persona o las personas que cumplan la función materna en mi vida.

Esto no se produce linealmente, y podríamos decir que se pueden pensar dos grandes vectores del lenguaje en la Astrología, o dos modos distintos en los que la Astrología se nos presenta a los humanos en este tiempo:

Hay una Astrología que tiende a percibir más separado. Es decir, que hay una forma, en la que el cerebro interpreta la Astrología, y que tiende a dividir entre sujeto y objeto, entre un ente y un destino, y que por lo tanto establece relaciones causales, entre el movimiento del Universo, y la vida del ser humano. Entonces ahí encontramos una Astrología que no solo habla de predicción sino que también plantea la realidad en términos de influencias, y esto es algo que tendemos a pensarlo así, consciente o inconscientemente. El cielo influye sobre la vida en la tierra. Esta manera de pensarlo, si bien es muy útil en muchos aspectos, vuelve a situar al humano en el centro de lo que está pasando, entonces vuelve a generar un Universo en donde hay un destino que es evitable y un destino que es preferible. Y en relación a todo lo que se venía diciendo antes, me parece que es importante empezar a meditar, vislumbrar o a compartir a la Astrología en relación a lo que ocurre junto; no de lo que incluye una cosa en la otra, sino que la vida del cielo y la vida de la tierra son una correspondencia, que la vida del adentro y la vida del afuera, del mundo interno y del mundo externo, son algo que se corresponde, y no algo que incide sobre, es decir, son una relación, tanto lo que ocurre adentro, como lo que ocurre afuera, lo que ocurre en el cielo como lo que ocurre en la tierra. Y, en este sentido, la Astrología nos brinda el sentido para ir comprendiendo de qué se trata movernos con otros a partir de un eje que está en el medio; o sea que implica a la existencia de al menos dos puntos, quiero decir, que en éste caso, el eje está en el tres, que ocurre en la circulación y no en lo que ocurre en cada uno de los elementos en aislamiento. Y me parece que en esto, radica de algún modo, la posibilidad de esta charla de Astrología en un Festival de Tantra, en donde, si bien no es mi campo, hasta donde voy pudiendo registrar en la investigación... ambos son lenguajes que nos permiten indagar e investigar “el entre” sin perder la diferencia, es decir, investigar en qué es lo que ocurre en la experiencia más allá del sujeto que percibe la experiencia.

O sea, como se puede participar de una experiencia sin dejar de ser y, al mismo tiempo, que eso que se es no condicione, no limite y no regule todas las posibilidades de ese encuentro. Es decir, cómo el humano va aprendiendo a abrirse a niveles de experiencia que no pueden ser contenidas por el sujeto. Que necesariamente se necesita una inteligencia más amplia y más compleja, más dócil al encuentro y no tanto a la confirmación de lo que cada sujeto o individuo desea independientemente de lo que está ocurriendo en el vínculo, en la relación.

¿Vamos? ¿Se va viendo lo que quiero decir? Más o menos, sí?

Julián: Cuando decía antes que estamos participando de procesos a nivel de la especie que nos atraviesan, y que estamos muy conmovidos colectivamente en general, por lo menos nosotros, que nos reunimos a meditar y a preguntarnos qué es vincularse, qué es ser humano, qué es la vida en el planeta tierra hoy, y cómo queremos vivir en el planeta tierra hoy… una de las preguntas que me parece que está en este momento muy activa es qué tipo de vínculo, cuánto podemos vincularnos, cuánto soporta el cuerpo humano poder vincularse más allá de la forma conocida, es decir, de las formas con las cuales fue programado en la misma interacción con el contexto del cual surgimos: la familia, la primera interacción con los amiguitos, las familias de los amiguitos.

Todas nuestras nociones estructurales respecto de qué es la vida vincular, a esta altura se han ido desmantelando y son muy pocas las familias, por ir nombrando alguna de las estructuras, son pocas las estructuras que nos contuvieron cuando nacimos, que todavía hoy siguen teniendo vigencia en nuestro interior, en el presente. Por más que hayamos hecho el recorrido de la escuela, de la universidad o el recorrido que hayamos hecho, las estructuras que nos contenían, en este momento, se siente la dificultad y todo lo que nos cuesta en la vida, seguir queriendo que esas mismas estructuras permitan la vida.

Esas mismas estructuras con las que fuimos configurados (educados - programados), están entrando en un periodo de crisis; esto es lo que desde la Astrología se conoce como la Era de Acuario. Está habiendo un cambio vibratorio, colectivo, planetario, que lleva a que las estructuras sean muchísimo más dinámicas, mucho más vinculares, mucho más horizontales, un mundo mucho menos regido por el poder, por la autoridad, y que son ese tipo de estructuras las que hoy nos están magnetizando en este momento, mucho más que las otras maneras de estructurar vínculos - realidades.

Este tipo de estructuración, obliga a que el cerebro empiece a redefinir todas las sensaciones que tiene al respecto de qué es la seguridad, qué es el amor, qué es la libertad, de qué es ser feliz, de qué es compartir algo. Nos estamos viendo obligados a redefinir todo lo que nos estructuró. Esto que decía Marcos al principio, estamos teniendo la posibilidad de redefinir la sexualidad, los vínculos, en grupo, de diferentes maneras. Ahora, si esa redefinición emerge de la misma sensación de identidad que se produjo en el aislamiento, por más que la forma externa sea distinta, por más que la familia se separe y entonces el padre se vaya para un lado y la madre para otro y se armen nuevos ensambles, nuevas familias y, por más que en lo externo se vayan produciendo mutaciones que son evidentes para cualquiera salvo para aquel que las vive, o sea, la forma externa cambia y las sensaciones siguen siendo las mismas. Estamos asistiendo a un cambio en la forma en la que nos relacionamos y sin embargo seguimos sintiendo en el mismo modo en como sentíamos antes. El tipo de sensaciones no cambia: la envidia, los celos, la competencia , el poder, el orgullo, la soberbia, la vanidad, también la felicidad como la sentíamos, la alegría; o sea todo el conjunto de sensaciones se sostiene por más que la forma externa haya mutado. En términos de lo que implica la Era de Acuario, todo lo que estamos viendo es apenas el primer recorrido externo de la experiencia y nos vamos acercando poco a poco a la transformación interna; o sea, lo que implica que todas nuestras estructuras internas hayan cambiado y se vayan desplegando cada vez más de distintas maneras.

Ahora, para que la estructura interna decodifique cómo se siente que el mundo cambie, necesitan cambiar las sensaciones que le dan coherencia al sistema. Que le dan la sensación de ser. Ha habido muchos recorridos y muchos oleajes de la oscilación de una identidad grupal, tribal, a una identidad híper diferenciada, súper individualista, muy anclada en el sujeto. Y en este momento estamos llegando al límite de las sensaciones, y de lo que el sujeto puede dar.

El sujeto tiene un enorme potencial en cuanto a todo lo que hemos creado como especie, y tiene una enorme limitación que es que, tarde o temprano terminamos resolviendo nuestros conflictos a través de una guerra. Nuestro modo de funcionar tiene un límite: no sabemos acoplarnos, no sabemos compartir potencia. No sabemos qué es vincularnos. No porque tendríamos que saber qué es vincularse, sino porque es un aprendizaje que en términos de especie nunca fue necesario hasta ahora.

Hasta ahora solo hemos necesitado sobrevivir. Y en términos de supervivencia, la mente que se percibe separada del afuera es absolutamente válida y necesaria, porque es necesario que el cuerpo interprete como ataque cualquier señal del afuera para garantizar que ese cuerpo va a sobrevivir, amén de que la muerte de ese espécimen genere la supervivencia de otra especie. Pero más allá de cómo se articule en términos de ecosistema, el cuerpo está programado para sobrevivir.

En este momento, Era de Acuario mediante, Plutón en Capricornio, Saturno en Sagitario, que son las posiciones actuales de estos planetas, para los que saben algo de Astrología, y para los que no... estamos en un momento donde todas las estructuras están revelando la inconsistencia ideológica. Lo que se sostiene por ideología, se derrumba. Y al derrumbarse, se devela toda la inconsistencia de sostener todo un funcionamiento colectivo desde las ideas y no desde la sinceridad con cómo sentimos. Eso es a lo que nos lleva esta disociación: lo que se sostiene desde las ideas rompe el cuerpo, y por lo tanto los vínculos y la realidad compartida (ecológica).

O sea, podemos pensar leyes y regulaciones y estándares, muy sofisticados y aparentemente humanitarios, pero para el cuerpo, cada vez es más difícil y pesado sostener una moral ideológica sin que sea a costa de una gran represión e hipocresía con su propio mundo interno. Lo que quiero traer, es que sólo es posible sostener una realidad sin esfuerzo, cuando se es completamente dócil a aquello que sinceramente está pasando, porque esto revela una realidad que se sostiene por sí misma, sin el esfuerzo de nadie, pero con el compromiso y la responsabilidad de las partes que participan de ella.

Quiero decir, hay una parte nuestra que se da cuenta qué es lo más inteligente vincularmente en cualquier situación, pero no tenemos entrenamiento alguno en sostener el cuerpo sonriendo y sin resignación, con lo que a cada quien se le reveló como lo que es más inteligente, en términos sinceros. Entonces para que eso pueda encarnarse y pueda ir siendo sembrado en la Tierra, siendo vivido, compartido, expresado, circulado, eso necesita de contextos en donde lo que es importante no es lo que al sujeto, al individuo, le resulta importante, sino que lo importante sea lo que ocurre entre los que somos, es decir, lo que nos ocurre vincularmente.

Y esto implica algo muy fundamental en la Astrología como percepción. La Astrología como un modo perceptivo del cerebro que no divide cuando percibe, sino que percibe relación. En la Astrología el tiempo no es lineal. Es circular, hasta que esa circularidad se convierte en una espiral. De pasar una y mil veces por lo mismo, se produce un aprendizaje que abre otra dimensión del juego. Para la mente que nos trajo hasta acá y que construyó todas las formas vinculares que conocemos, lo importante es ir hacia adelante: es progresar, es proyectar, es una fuerza tecnológica, es una mente que se proyecta al futuro y construye un anzuelo hacia y desde lo que va a venir.

La inteligencia de lo que es vincular no puede ir hacia el futuro. Porque no hay ningún lugar al que ir, salvo el hecho de que nos podamos encontrar entre los que somos. No hay un lugar donde llegar si no hay un lugar donde encontrarse. En donde poder estar y ser con lo diferente que cada uno es expresándose. Y esto implica una enorme dificultad para el cuerpo que siente que si no proyecta o no lanza un anzuelo hacia el futuro o se cuelga de una zanahoria para mañana, siente que se va a extinguir o al menos que no va a tener la fuerza para salir de la cama.

Lo complejo de lo que estamos conversando, es que el vínculo cuestiona la supervivencia. El vínculo no es supervivencia. Es complejización. Imposibilidad de avanzar. Imposibilidad de definir en una sola dirección. Por lo tanto empieza a ser importante otra cosa que no es avanzar, resolver, definir, sino encontrarnos. Ese encontrarnos implica, fundamentalmente, y para que justamente no sea una ideología, una idea, un romanticismo, un anhelo, o un sueño, implica y exige la máxima sinceridad de la que uno es capaz. Para con uno y para con los otros. Si uno es sincero con lo que siente es muy difícil entrar en conflicto. Porque la sinceridad nos va permitiendo conocernos tal cual somos, a lo sumo nos encontraremos con mucho dolor de ir viéndonos. “Ahh... era esto encontrarse?”. Nos encontraremos siendo lo más despreciable o lo más bello. Nos encontraremos siendo lo que podemos percibir... porque siempre somos lo que podemos percibir. No hay un ser separado de lo que percibe.

La percepción es, desde la perspectiva que estamos intentando abrir como contexto, para todo este festejo y celebración, la clave de toda la conversación, porque justamente nos importa hacer visible y profundizar en cómo percibimos, más que encontrar una esencia de lo que yo soy independientemente de lo que está pasando en este momento.

Otra de las cosas que es profundamente perturbador de la Astrología, es que en este momento, el Universo es todos los otros que estamos acá para los otros. Tendemos a imaginar que el Universo es los planetas girando alrededor del Sol, y la galaxia y los agujeros negros… y en este momento todos los que estamos acá somos parte del Universo exterior. Ver al vecino, al taxista, a mi papá, como parte del Universo y no solamente como un vínculo que ya conozco, sino como una parte de un misterio muy profundo que si creo que ya lo conozco me estoy poniendo muy por encima de la situación... Eso es lo que nos permite empezar a percibir entramado, empezar a abrir las antenitas, a percibir conexiones y no sujetos que se encuentran, sino entramado. Esto abre mucho espacio inexplorado en cada región que aparentemente ya conocemos. Y en este punto, la única brújula que he encontrado que nos permite orientarnos en el misterio es la sinceridad. Es lo único que nos permite conocer, sin haberle creído a alguien, sin haber sido convencido: ¿qué es, en este momento, lo verdadero para mi?

El Universo sólo define la potencia de poder asumir lo que es sincero para mí en este instante. Y ahí tengo la posibilidad de aprender sobre mí, de lo que me doy cuenta. Entonces no es tan importante llegar a algún lado, saber algo sobre quien soy o qué es lo que tengo que saber para resolver mi tema con mi padre - que lo traigo a propósito por el día -, sino poder hacer pie en lo que es sincero en este instante y a partir de eso poder ver de qué se trata vincularse siguiendo el norte de la sinceridad y no el norte del futuro, del proyecto, de la zanahoria, de a dónde quiero llegar, de qué quiero construir con este vinculo, de a dónde me conviene o me cierra que este vínculo exista o que esta relación florezca.

¿Cómo vamos? ¿Surge alguna pregunta? ¿Estamos yendo juntxs? ¿Alguna sensación que se quiera compartir?

En última instancia la conversación tiene que ver con ser sinceros, con cómo construimos nuestros vínculos. Hay una parte de nosotros que construye un vínculo en relación a lo que quiero obtener de esa relación. Hay un apriori de funcionamiento que hace que uno espere algo de ese vínculo con el cual se está yendo a encontrar, salvo que seas sincero diciendo que estas esperando algo de ese vínculo. Si uno puede asumirlo y decir: “che, vos sabes que estoy esperando que hablemos de esto y me encantaría que…” está perfecto, porque estoy siendo sincero con lo que espero del vínculo y entonces en ese momento lo puedo hacer parte y se puede integrar y podemos abrirnos a que eso pase o no pase, y frustrar mis deseos o no, o que efectivamente nos encontremos en ese anhelo compartido y viajemos juntos un rato.

Es tan mecánico el cerebro, funcionamos tan automáticamente de esta manera, que muchas veces cuando este anhelo o esta expectativa de la relación se frustra, la desilusión se vive como enojo, no como la revelación de la proyección de lo que había depositado en ese vínculo. Se vive como que el otro se equivoco en algo o como que yo estoy fallado y soy un desastre que no puedo hacer funcionar “mis relaciones”. En ese sentido, hay una enorme importancia en el reconocimiento y en la sinceridad de lo que uno anhela, por supuesto que es maravilloso y además inevitable generar proyecciones de lo que queremos que pase. Y la inteligencia se trata de las ganas y la sinceridad de ponerlo al servicio para que se frustre o al menos se transparente.

Porque en general, como es tan mecánico eso, no se dice, y no solo no se dice sino que termina por convertirse en inconsciente hasta para uno mismo. En cualquier enojo uno puede identificar la capa de frustración que viene de eso. Sin embargo, asumirla como tal y decidir incluir esa frustración para dejar que eso haga madurar las sensaciones y entonces empezar a integrar la frustración como parte del crecimiento, y no como algo que hay que dejar afuera para poder ser, básicamente esto es vínculo, de esto se trata encontrarnos.

La frustración del deseo es vínculo. Sin frustración del deseo es muy difícil que haya relación. A lo sumo va a haber coincidencia de propósito, coincidencia de deseo, pero esos deseos se encuentran así, en paralelo, nunca en serie. En el encuentro, generamos un surco energético de lo que va a venir. Pero no hay un intercambio en el sentido profundo del término. El intercambio conectivo implica frustrarse, necesariamente. Y esa sensación de frustración como amor es muy difícil de que se nos junte adentro, un nuevo modo de ligar límite y amor. En general, sentimos límite como falta. En esta manera de estructurar nuestra realidad como una línea, un límite es un impedimento. Todos estos límites son lo creativo para que hoy estemos siendo los que somos ahora. Y que la energía circule entre los que estamos.

Chica del público: Retomando lo que hablaste en el inicio y a la Era de Acuario, nosotros vamos construyendo en relación a las vibraciones que vamos emitiendo, ¿Cómo hacemos para construir algo o habitar estas energías sin caer en el vaciamiento? Lo monogámico, lo cerrado, las estructuras de familia como venían, son formas que claramente ya no están funcionando ¿Cómo podemos construir algo que no se destruya o se vaya a la mierda?

Julián: Para que exista el homo sapiens, tuvieron que existir primero una inmensa cantidad de especies, no sólo previas sino simultáneas. El homo-sapiens compitió con otras especies de homínidos hasta que se estableció como una especie dominante en el planeta. Eso implica que la naturaleza es una fuente de creatividad infinita, enorme e incesantemente está probando cosas. Todo el tiempo está probando variaciones de órdenes de complejidad más grandes.

No podemos saber si no se nos va a la mierda. Lo que podemos saber es que en la naturaleza sobrevive lo más complejo. Y se expande lo complejo. Por lo tanto lo voy a plantear de otra manera. Uno, si es sincero, puede distinguir lo complejo de lo simple, del mismo modo que puede distinguir lo sincero de lo inconsistente. Lo que está incluyendo el vínculo, de lo que no está incluyendo el vínculo. Esto se entrena y uno lo va aprendiendo con los golpes de la vida. Con amigos, con pareja, con familia, con el jefe, con el perro, esto se aprende. Pero uno puede distinguir lo complejo de lo que es excluyente. Lo voy a definir de otra manera. Lo que integra, lo que va incluyendo, de lo que segrega , excluye o simplifica.

Al mismo tiempo nadie podría decir que es necesario conservar algo; no podemos saber qué es lo que es necesario conservar de nuestra vincularidad ¿Qué sería lo que tendríamos que conservar? ¿Quién puede saber eso? En términos de especie no podemos saber qué es lo que tenemos que conservar, pero sí podemos saber qué nos hace sentir inclusivo, vinculante.

Desde mi punto de vista , independientemente de si se va todo a la mierda, y perdemos todas las formas conocidas de vínculo, y que si esas transformaciones nos llevan a puntos que se vuelven irreconocibles como creaciones humanas, o sea, si adviene otra especie que sea diferente al homo sapiens o lo que sea, lo importante es que esté el registro de la conexión, del vínculo, de lo que se aprende juntos, porque lo que no deja de hacer la naturaleza es aprender de lo que va pasando.

Si hay una posibilidad de estar en contacto con el aprendizaje o si el cerebro está queriendo llegar a algún lado, de eso estamos hablando. Ya las ganas de querer llegar a algún lado, desde una perspectiva vincular sería estar vaciando los vínculos. Porque ya empieza a quedar más energía sobre la forma que se toma, en lugar de ponerla sobre el contenido, sobre la potencia vital de un despliegue de un aprendizaje que está ocurriendo ¿podemos ver esto? Y es muy incómodo, es lo más frustrante de todo: llegar a un punto donde, planetariamente, no sabemos si tiene un sentido que el ser humano siga existiendo para el planeta. Por lo menos en los términos en lo que viene siendo no tiene ningún sentido. Somos mucho más peligrosos que cualquier otra especie en ningún tiempo del planeta. Dentro de esta forma vincular, dentro de esta lógica de articulación con otros, está bien que el humano se extinga pronto, porque no hace al aprendizaje que necesita hacer, que es vincularse.

Y si en estos ciclos de crisis, de idas y de vueltas, necesitamos perder el sentido de las relaciones, quizás sea una fase en términos humanos que es necesaria, que se vacíe por completo esa sensación de que los vínculos “son para…”. Y no que somos vínculo sin una meta. Sino con la conciencia de que somos una relación. Si la potencia de cada cuerpo se expresa de una manera diferenciada y creativa, podemos ser en relación. En cuanto una de esas potencias se corta sola, le declara la guerra a la otra y así estamos, yendo y viniendo. No sé si respondo…

Y esto es muy difícil de sostener. Yo siento todo mi cuerpo reaccionando ante esto que estoy diciendo. Me genera no sólo miedo sino también mucho enojo sentir que la especie humana es dispensable para la vida y el Universo. Es muy tenso porque no solo implica sacar a la Tierra del centro del Universo sino que también sacar ese supuesto de las bases del inconsciente. El inconsciente sigue viendo que el Sol se pone, no importa que ya hayamos descubierto que no es así. Seguimos percibiendo ilusoriamente. Y esto en todos los ámbitos de existencia. Percibimos un cuento que nos contamos. Esto que estoy diciendo empieza a cuestionar ese cuento y a generar un ruido. No sé en términos planetarios cuál es el mérito humano. Cuál es el don que el humano puede entregar al planeta. Y en cada uno como individuo, cuál es la potencia creativa que se puede compartir.

Chico del Público: Cuando uno de pronto quiere a alguien, le quiere dar amor, le quiere dar seguridad y de repente lo quiere destruir, por cuestiones que le pasaron a uno antes, a veces consciente, a veces inconsciente, uno va trasladando y llevando de experiencias anteriores. Quiero dar y después pretendo recibir, siento culpa, después quiero pedir perdón...

Julián: Esto me parece fundamental. En la estructura que vos estás compartiendo, todos podemos resonar. Entonces sabemos perfectamente de lo que habla. Todos lo podemos sentir adentro porque es el recorrido que hace el cerebro. Y es acá cuando decía antes: no hay ningún lugar a donde ir porque si no podemos resolver esto en cualquier situación que se nos presente no hay ningún futuro posible para la humanidad.

En esto que estás diciendo hay que quedarse sintiéndolo y compartiéndolo. No hay posible evolución si no asumo que “me pasa esto”, “siento así”, “me pasa así”, y lo comparto con las ganas de que aprendamos juntos a ver cómo pasa algo distinto. Pero en general lo que pasa es que cuando empiezo a ver la repetición del patrón el cuerpo entra en pánico, se asusta y rechaza sistemáticamente toda la experiencia. El individuo es muy resistente a la repetición. Nos asusta repetir. No queremos ser “como mamá, como papá, no pienso ser como fui con mi novia anterior”. Ya tengo muy claro qué no quiero ser y en realidad nos cuesta abrirnos a que un ser humano nos comparta “soy eso” y yo también pueda resonar en eso también.

Hay algo mucho más profundo en esto, y que hay que descubrirlo, porque no sabemos aún, qué es ni por qué, es tan resistente esa estructura. Por qué cuesta tanto que las sensaciones cambien. El cuerpo humano está hecho de loops. De ciclos, el corazón, la respiración, la alimentación, la digestión, la excreción. Somos una inmensa cadena de loops, articulados del mismo modo que la luna gira alrededor del planeta Tierra y la Tierra alrededor del Sol. Todos los sistemas son patrones, círculos, espirales. Cuando nosotros vemos el sistema solar tendemos a verlo todo girando alrededor del Sol y nos cuesta mucho dimensionar que el Sol también se está moviendo. Entonces todo lo que gira alrededor del Sol gira también en espiral. No gira en círculos o elipses. Sin embargo la percepción ve círculo. Porque lo ve desde la horizontal. Esto que decís me parece que trata de empezar a incluir a la espiral , la repetición de una rueda, por más que sea muy difícil o imperceptible ver donde está la diferencia, hay diferencia. Ahora cuando el cerebro identifica repetición se asusta tanto que pone mucha energía en la repetición y muy poca en lo nuevo porque hay mucho placer en el sentir de saber que sé lo que está pasando. Es muy tranquilizante para el cerebro humano saber o creer que sabe lo que está sintiendo, aunque eso implique estar sufriendo.

Implica todo un salto evolutivo empezar a poner energía en la parte en la que no tengo idea de lo que está pasando. Por intuición o por pequeños destellos o golpazos, voy comprendiendo que lo más interesante y vital pasa por ahí, pero no puedo decir por qué es por ahí. Simplemente siento que hay algo de eso que es. Entregarnos a una intuición que es tan imperceptible y tan poco prometedora al lado de una forma segura, estable y permanente a lo largo del tiempo… Realmente es un momento muy bisagra el que está pasando. Si me permiten incluirlo, está empezando a surgir el interés por no saber. Y las ganas de sostener el interés en algo que no se sabe qué es por sobre el interés de lo que sí sé que es. El interés por lo que no sé lo que es, que es incertidumbre, es la posibilidad de poder incluir dentro de lo que se repite lo que no sé. Es decir, incluir dentro de lo que sé, al misterio. Ir dejando que el misterio entre y que no es llevarnos a algo. Sino que el misterio entre a lo que ya conocemos. De eso quedará planetariamente lo que es necesario que quede, pero no es por una acción que hace el humano, porque la inteligencia que genero al humano es la que está necesitando este proceso dentro de la conciencia humana. Es la inteligencia que genera a las especies la que está haciendo este cambio. No el cerebro humano. El cerebro humano lo hace como parte, como reflejo de la energía, de la conciencia o como cada uno lo llame. Lo hace porque está en el entramado pero este proceso, no depende de lo humano solamente.

Y ahí entramos en lo que genera tanto miedo y conflicto y que tendemos a rellenar de creencias e ilusiones, de ideales y esperanzas porque no soportamos que sea misterioso. Y que no tenga una forma definida. Religión, política, no importa.

Chica del público: Me pregunto si realmente existe un encuentro con otro. Estamos todo el tiempo interactuando con la proyección propia a través de los otros. Hablar de vincularidad con otro… me parece que estamos a años luz de eso cuando no podemos vincularnos con nosotros mismos. Yo la miro a ella y ella es una “ella” para mí. Esa “ella” es diferente para el resto o para todos.

Julián: Sí. Hay un concepto de Bateson que me resulta muy útil ahora que es el de “metálogo” y que significa que hay conversaciones que para existir, es necesario tenerlas de un modo muy particular, que es, respetando en la conversación, la misma estructura de la problemática que se está debatiendo. Hay ciertos temas que solo se pueden hablar si la estructura que sostiene lo que se habla es la misma que forma parte de lo que se está planteando. Vincularse para mi es una de esas temáticas que solo se pueden aprender haciéndolo. Vincularse implica al sistema emocional y el sistema emocional… ¿de quién es el sistema emocional? Ni idea, siento. Pero ¨¿quién siente?”

Hay un nivel que tiene que ver con lo proyectivo que es lo que vos decías, que es que todos nuestros relatos como civilización, míticos, psicológicos, ahora la Carta Natal nos dice que lo que nosotros somos es un campo vincular ¿Cómo puede ser que en mi luna está codificada mi relación con mi madre? Cómo puede ser que “mi” estructura energética, ¿cómo puede un sujeto adjudicarse una estructura del sistema solar como propia?... La estructura energética de la carta habla de cómo va a ser vivido un vínculo. O sea más allá de lo proyectivo de las relaciones, hay un factor que es de la estructura energética de ciertos sistemas y eso no es proyectivo.

Hay un nivel que se auto-divide y genera una conciencia separada y proyecta su contenido inconsciente en el afuera y hay otra parte que, antes de que se juntaran óvulo y esperma, es vínculo, o sea que es relación entre dos diferencias.

La relación entre diferencias está antes de aquello que es indivisible. Este Uno es Tres siempre, trayendo a Géminis y a todo lo que nos está invitando a entrelazar. El Uno es Tres. El Uno es que mamá y papá hayan cogido y hayan tenido un intercambio tan profundo de información, que ese intercambio de información generó una vida, generó el despliegue de la continuidad de la vida en otro cuerpo. Esa potencia del encuentro generó otro cuerpo.

Eso que nace, lo hace envuelto en una placenta física y psíquica, ésta está hecha de los relatos que a cada uno de nosotros nos hayan dicho cuando nacimos, y ésta es la placenta que luego configurara lo que posteriormente se va a proyectar en el exterior. Pero antes de eso hay un vínculo vibratorio.

Para ir cerrando… La manera de ir estableciendo un vínculo entre las diferentes instancias de uno mismo necesariamente implica aprender a articularlas con otro. Esto es lo que cada uno tiene que preguntarse e investigar, si es posible o verdadero para cada quien. Vincular aspectos internos implica articular distancias externas, nada nuevo puede aparecer en mí, si no es con otros. La vida busca a través de la relación la producción vital, así busca también y produce ser.

Muchas gracias por la presencia por la escucha, por acompañarnos en estos interrogantes y ver las formas que se van adoptando en cada uno de nosotros, a su manera en cada cuerpo. Y agradecer estos espacios para generar estos intercambios y reflexiones.

(Charla en la 2da edición del Festival Tántrico de Buenos Aires organizado por Mujer Pulpo y Casa Volcán Tantra - Mayo 2017)

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